Más que una creencia: el «livity» como práctica diaria de respeto, espiritualidad y alimentación natural
- RootsLand
- 10 abr
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Redactor: Sam Torne

Dentro de la espiritualidad rastafari, el concepto de «livity» ocupa un lugar central. Se trata de una filosofía de vida que promueve la conexión con lo divino a través de una existencia armoniosa, natural y consciente. Derivado del término inglés «live» (vivir), el «livity» no es simplemente estar vivo, sino vivir en alineación con Jah (Dios), la naturaleza y uno mismo. Según los rastas, la energía vital que fluye a través de todos los seres vivos —a menudo llamada la «fuerza de Jah»— debe ser respetada y cultivada.
Una espiritualidad práctica
El «livity» no es solo una doctrina abstracta: es una práctica diaria que se refleja en la alimentación, la forma de hablar, la ropa, el comportamiento y las relaciones interpersonales. Por ejemplo, muchos rastafaris siguen una dieta «ital», basada en alimentos naturales, sin carne, aditivos artificiales ni procesamiento industrial. Esta alimentación busca mantener el cuerpo limpio como templo del espíritu y alineado con las leyes naturales.
Además, el uso del lenguaje es otro aspecto importante. En lugar de palabras negativas o que implican separación, se prefiere el uso de expresiones que refuercen la unidad y el respeto. La frase «I and I» reemplaza al «yo y tú», simbolizando que todos los seres son uno con Jah.
Livity y conciencia ecológica
En tiempos de crisis ambiental, el «livity» ofrece una perspectiva relevante. Su énfasis en el respeto por la Tierra —llamada «Zion» en la tradición rastafari— invita a una relación consciente con el entorno. El cultivo propio de alimentos, el uso de productos naturales y la reducción del consumo innecesario son prácticas cotidianas entre los rastas que buscan vivir con el menor impacto ambiental posible.
El «livity» también guía la forma en que los rastafaris se relacionan con su comunidad. La solidaridad, el compartir, la música como herramienta de sanación y educación, y el rechazo de sistemas opresivos (llamados «Babylon») son parte integral de este modo de vida. En vez de competir, se busca cooperar; en vez de acumular, se busca sostener.
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